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Un error común en los sucesorios notariales

Los procesos sucesorios en sede notarial son cada vez más frecuentes en la práctica  diaria de los fedatarios.    El ahorro en tiempo y dinero que suponen para las partes interesadas ha provocado un incremento acelerado en los últimos años.

Agradecemos al Dr. Herman Mora su interesante comentario sobre uno de los actos principales de este procedimiento.  Lo transcribimos a continuación para su mejor conocimiento:

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«Por haberlo escuchado un torrente de ocasiones, es que no puedo dejar de referirme a un error de dimensiones dramáticas, que no hemos sido capaces de advertir y puede provocar problemas importantes.  Me refiero a la solicitud de rogación en un proceso sucesorio; es decir aquel instrumento mediante el cual el notario adquiere su competencia.  Tal instrumento es una escritura pública no un acta, pese a establecerse de esa forma en el párrafo tercero del artículo 130 del Código Notarial:

 » La intervención del notario deberá ser requerida en forma personal y esta gestión se hará constar en un acta, con la que se iniciará el expediente respectivo. Otras intervenciones podrán realizarse por escrito; pero, el notario será siempre responsable de la autenticidad de toda actuación o presentación que se formule ante él.”

Esto repito es un error. Un acta notarial, es un instrumentos público donde se hace constar un hecho, situación, evento, suceso o acontecimiento del cual el notario da fe por haberlo tenido a la vista, es decir, por haber acontecido en su presencia. Puede ser firmada o no por los requirentes. Normalmente se realiza fuera de la oficina, más bien en el “lugar de los hechos”, y puede tener una dilación, (dado lo dinámico que el evento puede resultar) hasta de 24 horas.

En la escritura pública, hay comparecencia, hay declaración de voluntades, para crear, modificar cancelar, declarar, extinguir una situación o hecho jurídico. Requiere más bien la unidad del acto notarial.

En la escritura pública, el Notario redacta, en el acta el Notario narra; narración que debe de estar lo más apegada posible a la realidad. El acta es el instrumento público en el cual el escribano relata los hechos ocurridos en su presencia, imprimiendo su fe en cuanto a la verdad de aquello que expresa, que le consta por haberlo así apreciado por sus sentidos.

Tal error ha sido inadvertido incluso por las autoridades notariales. Sin embargo es aplicable aquí, aquella atinada nota de Sanahuja, en su tratado de Derecho página 9, al referirse a las actas, haciendo mención a la imprecisión de los términos y diferencias entre acta y escritura, dice:   «… pero al igual que el instrumento público es escritura o acta, según lo que realmente sea y no según haya sido denominado por el autorizante, también la ley habla a veces impropiamente de acta para referirse a una verdadera escritura.»

Tal es el caso de lo señalado en el art. 130 transcrito.   No es correcto que establezca que la intervención del Notario será requerida de manera personal a través de un acta notarial.  Es un contrasentido.

Hay que reconocer que lo anterior fue admitido por el diputado Villanueva Monge y el suscrito en su oportunidad, es decir luego de la aprobación del Código Notarial.»   (Artículo escrito por el Dr. Herman Mora Vargas.  Experto en Derecho Notarial.  Coredactor del Código Notarial.  Redactor del Libro Manual de Derecho Notarial. Miembro de la Academia Notarial Americana.  Profesor universitario en varias universidades de América Latina)

Abogada y notaria. Especialista en administración de bases de datos de información jurídica, investigaciones jurisprudenciales y editora de contenidos legales. Consultora en proyectos de informática jurídica en la región centroamericana. Colaboradora del sitio www.leylaboral.com Encargada de la administración y actualización de Master Lex Cálculos Legales: timbres, honorarios profesionales, patentes, prestaciones laborales y otros. Moderadora del blog www.puntojuridico.com

11 de 33 Comentarios

  1. LIC. PATRICIA ALFARO • 05 septiembre, 2013

    La actividad judicial no contenciosa en sede notarial no solo se rige por el Código Notarial, sino por los lineamientos y el derecho de fondo y procesal del caso. El artículo 130 de Código Notarial y 62 de los lineamientos nos indica que las actuaciones podrán ser protocolares o extraprotocolares, SIN EMBARGO CUANDO LA LEY EXIIJA DETERMINADA ACTUACION EN FORMA PROTOCOLAR EL NOTARIO NO PODRA OBVIAR ESTE REQUISITO. El artículo 130 del Código Notarial y 58 de los lineamientos del Código Notarial indica que la intervención del Notario deberá ser requerida en forma personal y esta gestión se hará en un acta con la que se iniciará el expediente. Analizando el artículo anterior en relación con el artículo 915 y 946 del Código Procesal Civil, no dejan dudas DE QUE EL PRIMER FOLIO DEL EXPEDIENTE debe ser la interveción de la parte con interés legítimo cumpliendo así además el requisito del principio de rogación. Por lo tanto se descarta la tesis de que sea una acta notarial tal cual la conocemos donde el Notario relata hechos, sucesos o situaciones que percibe con sus sentidos. Y por otra parte el artículo 80 del Código Notarial indica claramente que las actas notariales son documentos protocolares y 101 del Código Notarial indica expresamente que a las actas se le aplican las mismas disposiciones de la escritura pública. Por lo tanto pese a que el acta inicial de la actividad judicial no contenciosa dista mucho de las características que indica el artículo 101 del Código Notarial sobre las actas tal cual las conocemos, hay que respetar la norma indicada en el sentido de que el acta debe ser protocolizada y la parte debe comparecer a rogar el servicio y cumplir con los requisitos procesales que indica el Código Procesal Civil, por lo que para mi humilde criterio el documento o acta inicial es protocolizada y con comparecencia de partes con interés legítimo ara así cumplir con lo que dispone el principio de rogación y el artículo 58 de los lineamientos, y esto se debe cumplir en todos los procesos que indica el artículo 129 del Código Notarial.

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  2. Maria Mora • 05 septiembre, 2013

    Mi comentario es en referencia a que si el Dr. Mora fue co-redactor del actual Código Notarial, no es hasta en este momento y en algunos cursos que ha brindado, que viene a aclarar estas y otras muchas dudas. Por qué no lo hizo cuando intervino en su redacción, antes de ser aprobado?

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  3. Herman Mora • 05 septiembre, 2013

    Retomando a don Constantino. (profesor mio en generales )
    Ratifico mi contrariedad con lo expresado por el Lic. Garcia.
    Un acta, con excepcion de la de notificación, no es un documento extraprotocolar. Todo lo contrario.
    El proceso sucesorio en sede notarial, es eso un proceso. No se puede delimitar a lo protocolar o extraprotocolar.
    El acta es un termino jurídico, donde el legislador le da el contenido. en diferentes legislaciones el acta notarial, puede variar de caracteristicas y hasta de formato.
    Las actuaciones protocolares y extraprotoclares, siempre han existido, hasta antes del Código.
    Saludes.

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  4. GUILLERMO SANDI • 05 septiembre, 2013

    Me refiero al comentario del estimado amigo Herman y los otros colegas. Evidentemente, la distinción hecho entre lo que es un acta notarial y escritura pública es absolutamente correcta. Pero tenemos que distinguir, en primer lugar que las actuaciones en estos procesos, siempre deben ser extraprotocolares y no como erróneamente lo ha interpretado la propia Dirección Nacional de NOtariado, el artículo 130 no puede dar lugar a interpretaciones y efectuar las actuaciones notariales dentro del protocolo. Recordemos que el derecho notarial es «forma para la forma», es decir es netamente procedimental y el procedimiento está dado, las actuaciones no son protocolares.

    Por otra parte el mismo artículo 130 establece que la rogación notarial se hará «en forma personal y esta gestión se hará constar en un acta». Nótese que el artículo denominó «acta» a esa actuación, pudo haberle llamado «escrito», etc. pero no por ello debe confundirse con las actas notariales reguladas a partir del artículo 101 del Código Notarial y que son, sin duda actas notariales protocolares.

    En el caso que nos ocupa, llámese acta, llámese escrito, es una actuación extraprotocolar que documentará la rogación hecha por el interesado al notario y que formará parte del expediente.

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  5. Lic. Rafael A. García Salas. • 05 septiembre, 2013

    Al comentar la nota del Dr. Mora No puedo evitar recordar la expresión del recordado Dr. Constantino Láscariz que en sus comentarios televisivos solía decir: «Una vez más me veo en la penosa situación de decir que no estoy de acuerdo».

    La referencia del Dr. Mora es perfectamente aceptable frente a las regulaciones de la derogada LEY ORGANICA DEL NOTARIADO pero me parece que no lo es de acuerdo a las del Código Notarial. Puesto que este código introdujo la novedad de las actuaciones notariales extra protocolares (y la sucesión en sede notarial es una de ellas) cada actuación que el notario deja registrada en el expediente respectivo debe denominarse «acta». Al respecto, dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua como significado de acta, lo siguiente: «(Del lat. acta. pl. de actum, acto). Relación escrita de los sucedido, tratado o acordado en una junta. // 2.- Certificación, testimonio, asiento o constancia oficial de un hecho. Acta de nacimiento, de recepción. …// f, Relación fehaciente que hace un notario de hechos que presencia o que le constan. …) Me parece entonces que la relación de los hechos que un notario hace constar en un expediente de diligencias extra protocolares debe definirse como un acta.

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  6. Danilo Loaiza Bolandi • 05 septiembre, 2013

    Gracias al Dr. Mora por su comentario pues ese tipo de comentarios vienen a enriquecer el conocimiento jurídico, muchos de esos problemas se derivan de que los Legisladores (mas ahora que nunca) no son especialistas en muchas materias y de paso no cuenta con buena asesoría, el Código Notarial está plagado de inexactitudes la mas delicada es en materia sancionatoria, que siendo materia punitiva, pues en los procesos sancionatorios, por una mala interpretación aplican principios procesales de naturaleza civil que riñen con el Derecho de la Constitución, por ejemplo en caso de no ser habido un Notario para que enfrente el proceso, si de casualidad ese Notario cuenta con apoderado generalísimo le notifican al apoderado las imputaciones que se la achacan a su mandante, ese procedimiento es ABSOLUTAMENTE INCONSTITUCIONAL pues el DERECHO DE DEFENSA en materia punitiva es PERSONALÍSIMO, así como esa barbaridad a raíz de que en materia punitiva aplican principios del derecho procesal civil se comenten muchas otras que darían para hacer mas de un tratado de lo que no debe ser.

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    • Herman Mora • 05 septiembre, 2013

      Muy, Muy de acuerdo con lo mencionado por el Lic. Loaiza.
      Especialmente en cuanto a la redacción de los tipos sancionatorios. Contienenmuchos desaciertos.
      Coordine una comision en la Asamblea Legislativa con el propósito de enmedar eso errores. El ante proyecto fue remitido al diputado Villanueva, pero aún ahora se pueden proveer enmiendas. Por si tiene alguna redacción sugerida.
      Gracias.,

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  7. Cristián Villegas • 05 septiembre, 2013

    Agradezco al Dr. Mora su artículo, el cual es una guía estupenda para iniciar procesos sucesorios en sede notarial. Sin embargo me nace la siguiente duda: yo había entendido que el art. 130 había establecido específicamente que el instrumento de rogación necesario para iniciar el proceso de sucesión en sede notarial era una ACTA NOTARIAL en donde el Notario solamente debía tomar nota de la solicitud de los sujetos (herederos). Esto por cuanto en caso de ser una escritura pública, me nace la duda de que estaríamos en presencia de un documento notarial (escritura) autorizado por un Notario al que le están otorgando un beneficio, ya que al rogarle que realice una sucesión en sede notarial debemos suponer que va a ganar dinero. Yo sinceramente estaba más tranquilo pensando que era un Acta y no una escritura.

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    • Walter Chaves • 05 septiembre, 2013

      Estoy de acuerdo con el Sr. Christian Villegas, si fuera una comparecencia ante el Notario para brindarle la facultad de dirigir el proceso sucesorio notarial estaría violando el artículo 7 inciso f) del Código Notarial donde se le prohíbe autorizar actos o contratos en los cuales tenga interés…

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      • Herman Mora • 05 septiembre, 2013

        Con el debido respeto, mi criterio es diferente al expresado. Tanto si fuera un acta como una escritura, siguiendo ese razonamiento tendrian que inhibirse el Notario.
        La primer escritura, de rogación, en estos procesos, es donde se le asigna la competencia a determinado notario y se antiende aspectos iniciales del proceso, (como, cuando procede, el nombramiento de un albacea) Lo señalado no riñe con lo establecido por el artículo 7 inciso c.
        Es como cuando el juez autoriza a un notario para que protocolice piezas en un sucesorio. El cobro de honorarios, y su pago es consecuencia del servicio en virtud de esa rogación. No provoca ni acarrea un impedimento.

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    • Herman Mora • 05 septiembre, 2013

      Estimado Cristian.
      Precisamente lo que deseo destacar, por las razones apuntadas es ese error. Realmente es una escritura, aunque el legislador haya consigando acta. No es la narración de un hecho, o suceso es la solicitud DE COMPARECIENTES que peticionan la intervención del fedatario para la atención de un proceso. No afecta el hecho de que el Notario se benefice por la contraparte que son sus honorarios. Precisamente esa es la idea, no se espera, ni es permitido, que lo haga de gratis.
      No debes perder la tranquilidad al tener claro que es una escritura, toda vez que su naturaleza y lógica y estructura, así lo apuntan. OTRO ASPECTO IMPORTANTE, ES QUE NO ES DABLE NI CONVENIENTE SOSTENER COMO LO HAN HECHO ALGUNOS COLEGAS QUE TODO EL PROCESO SE PUEDE, EN UN SUCESORIO, RESUMIR EN DOS ESCRITURAS. ES UNA POSICION PELIGROSAMENTE ECONONOMICISTA DEL PROCESO, QUE NOS REFERIREMOS EN OTRA OCASION.

      Saludes Cristian.

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